Descubre el aceite de oliva con triple impacto: medioambiental, social y de desarrollo rural

De un pequeño pueblo de 365 habitantes en Teruel nace Mi olivo, la marca de aceite que produce aceite de oliva virgen extra sostenible y solidario fundada por Apadrina un Olivo

 

El aceite de oliva virgen extra es popularmente llamado “oro líquido”, y no es casualidad. Desde hace miles de años en el mediterráneo se le han atribuido multitud de propiedades beneficiosas y curativas e incluso un carácter divino, ya que en tiempos romanos el aceite se asociaba a los dioses y el cultivo del olivo era signo de paz y prosperidad.

Tampoco debe ser casualidad, pues, que el aceite de oliva virgen extra se haya convertido en los últimos años en un producto que, a parte de beneficiar la salud de quienes lo toman, también ha beneficiado la vida de aquellos que lo producen y su entorno.

Estamos hablando en esta ocasión de Apadrina un Olivo, el proyecto medioambiental y social que trabaja para generar desarrollo rural sostenible en pueblos en vías de desaparición. Es el caso de Oliete, en Teruel, y sus 100.000 olivos abandonados a consecuencia del éxodo rural. Gracias a este proyecto de recuperación del olivar nació Mi olivo, la marca de aceite que además de generar un triple impacto positivo en el territorio, también ha ganado el Premio al Mejor Aceite del Bajo Aragón 2020.

 

 

Hemos tenido el placer de hablar con Jose Alfredo Martín, cofundador de Apadrina un Olivo, para que nos cuente un poco más sobre Apadrina un Olivo y Mi olivo:

 

Antes de empezar, ¿qué es y quiénes sois Apadrina un olivo? 

Recuperamos pueblos en vías de desaparición generando economías rurales sostenibles con inclusión social. Trabajamos poniendo en valor los recursos abandonados en pueblos de la España Vaciada. Bajo este concepto, iniciamos el proyecto Apadrinaunolivo.org en mayo de 2014 en un pequeño pueblo de Teruel, Oliete, que cuenta con 365 habitantes y 100.000 olivos centenarios abandonados.

Queríamos lograr vincular a la sociedad, a través de experiencias o productos alimenticios, en la solución de la problemática. Para ello, creamos una experiencia única entorno a la recuperación de los olivos: el apadrinamiento  y una marca de productos agroalimentarios con triple impacto rural en la economía, la sociedad y el medioambiente.

 

¿Qué os motivó a iniciar el proyecto?

El inconformismo de ver cómo las cosas evolucionan de una manera desfavorable para el 10% de la población de España que representan a la España Rural. Movido por los valores que representaban para nosotros las áreas rurales nos aventuramos Adrián , Alberto, Pablo, Jose y Sira a desarrollar una solución que generase nuevos vínculos entre pueblo y la ciudad que creasen riqueza.

 

Apadrina un olivo es un proyecto que tiene efectos positivos en muchos sentidos, entre ellos el medio ambiente. ¿Cómo lo hacéis?

Para lograr financiar la actividad en inicio, hacer rentables los olivos sin producción y lograr empuje social creamos algo original como el Apadrinamiento (50 euros anuales 80% desgravables), con el que generamos vínculos emocionales entre el olivo y el padrino. Selecciona el olivo que quieres recuperar, bautízalo, haz seguimiento de su recuperación mediante nuestra App “Mi Olivo y  por último, recibe 2L del aceite de los olivos que recuperamos. Este vinculo que creamos generar un valioso turismo anual que ciframos actualmente en 3.000 visitas a Oliete.

 

Además de producir de forma sostenible, también tenéis un compromiso social y territorial con el pueblo de Oliete. ¿Cómo desarrolláis estas dos vertientes?

Con este apadrinamiento se crea una especie de cadena de favores: se conserva el olivar Oliete con todo el impacto medioambiental positivo que conlleva, se da trabajo a los agricultores y los productores locales de aceite y, como consecuencia de la puesta en marcha de ese motor económico, se da vida a este pueblo de Teruel. Y es que gracias a este proyecto, construyeron en 2015 la primera almazara social, con una obra de Boa Mistura, y evitaron el cierre del colegio de Oliete. Han creado 22 puestos de trabajo y cuentan con los chicos y chicas de ATADI (Agrupación Turolense de Asociaciones de personas con Discapacidad Intelectual) para las tareas de recuperación del olivar.

También ha conseguido atraer a más de 15.000 personas que han acudido a conocer su olivo y disfrutar de un pueblo de Teruel con herencia íbera y mudéjar y una naturaleza que dejan sin habla. Quince mil personas (y subiendo) que pueden decir que ahora tienen un pedacito de pueblo.

 

¿Cuál consideráis que es vuestro mayor éxito conseguido? 

Hacer ilusionarse a un pueblo, que ahora piensa que el futuro puede existir para ellos y su olivar.

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